Por: Mariella Ackermann.
Mariella Ackermann. Ingeniera Industrial por la Universidad de Lima, con MBA por la Universidad de Lima y la Universidad Autónoma de Barcelona. Más de 20 años en gerencias de marketing y administración en banca y educación. Es docente en Centrum PUCP y CIDE PUCP. Especialista en economía plateada y comprometida en visibilizar las oportunidades y desafíos alrededor de la nueva longevidad.
El envejecimiento poblacional es una de las transformaciones demográficas más significativas del siglo XXI, impulsando la necesidad de repensar el entorno en el que vivirán las personas mayores. En este contexto, la llamada “economía plateada” —que abarca productos y servicios destinados a
este grupo demográfico- juega un papel clave en la creación de soluciones innovadoras para su bienestar. En el Perú, donde el porcentaje de adultos mayores ha crecido considerablemente, es fundamental desarrollar viviendas accesibles, seguras y adaptadas a sus necesidades. Esto no
solo representa un desafío urbanístico y social, sino también una oportunidad para impulsar un sector inmobiliario que integre tecnología, accesibilidad y modelos de vivienda que promuevan la autonomía y calidad de vida de esta creciente población.
La llamada “economía plateada” abarca todas las actividades destinadas a satisfacer la demanda de productos y servicios de las personas mayores de 60 años. Este grupo demográfico está creciendo a un ritmo acelerado, lo que exige nuevas soluciones en vivienda y servicios adaptados a sus necesidades. Es fundamental analizar la situación global y aterrizarla en Perú para entender los retos y oportunidades que se presentan. El doctor Diego Bernardini, médico de familia y especialista en la nueva longevidad, destaca que tres de cada cuatro personas de 60 años llegarán a los 80, dos de cada tres alcanzarán los 85 y una
de cada dos podría llegar a los 90. Además, hoy en día, una persona que cumple 50 años tiene el 50% de probabilidades de llegar a los 95. Esto implica que, tras cruzar la barrera de los 60 años, muchas
personas podrán vivir entre 25 y 30 años más (FIGURA 1).

TENDENCIAS DEMOGRÁFICAS Y SU IMPACTO
La esperanza de vida ha aumentado drásticamente en las últimas décadas. En 1950, la población mundial era de aproximadamente 2,493 millones, mientras que en 2024 ha superado los 8,161 millones. En este contexto, América Latina está experimentando un proceso de envejecimiento acelerado (FIGURA 2). Actualmente, más de 70 millones de personas en la región superan los 60 años, el doble que hace
30 años, cifra que, según proyecciones del BID, volverá a duplicarse en las próximas tres décadas.
